lunes, 13 de junio de 2016

Reflexiones nocturnas

Hace años, sentada en la calle, vi abrazos a Ewok y Nuca.
Aquella imagen a trasluz me encantó, me enamoré más de ellos, me sentí bien conmigo misma, era feliz haciendo lo que hacía, que aunque fuese poco sabía que algunas vidas había salvado.

Llevo unos meses de estrés que los Chispis no se merecen, no tengo tiempo para ellos. No tener tiempo para una misma es secundario pero odio no poder sentarme con ellos horas y horas.
Decidí dedicar mi vida a ellos, y quienes hacen esto saben que inviertes prácticamente un 90% de la vida para ellos, básicamente supongo que viene a ser como cuando tienes un hijo.

Y últimamente ni tiempo para ellos, ni para mí...

Y hoy he vuelto a aquella época, en la que con sólo mirarlos he sido la persona más feliz del mundo.
Esos momentos en los que se te olvida todo: dolor de aquí y de allá, malos rollos en el trabajo, deudas...
Nada... Son momentos tan bonitos, tan grandes! que creo que poca gente puede disfrutar.
Momento en los que se te cae una lágrima de ver a esos gatos durmiendo tan, tan tranquilos y felices.


Hoy hemos desbrozado el terreno (nosotros no, unos amigos jejeje) y los Chispillos han enloquecido de felicidad al ver que ya podían correr por todos lados.
Después de limpiar durante unas horas me he sentado en las rocas cuando atardecía. Los miraba y joder... Ojalá todo el mundo pueda tener esa sensación de felicidad cada semana como mínimo...

Julieta dormía abrazada al tronco Chisposo. Un tronco que huele a todos los gatos que han pasado por aquí.



Ray tomaba el sol, estirado con ese cuerpazo que tiene. Olvidándose del hijo de puta que le disparó y le metió un balín en la espalda.



Samantha y Carrie acababan destrozadas de correr y se tumbaban en el suelo tal como nosotros caemos en la cama después de un largo día de trabajo.

Y yo miraba, y hacía fotos, decenas de fotos.
Al atardecer, a esas patitas bonitas descansando...

El mundo estaba en Kan Chispis :-) Esto ha sido la felicidad absoluta. Hoy estos pequeñajos sonreían y yo, yo lloraba contenta de verlos y de pensar en lo que nos está por venir. Mucho trabajo pero muchas más oportunidades de salvar vidas.

Salvar una vida es tan bonito...


Así que desde aquí queremos agradeceros poder vivir estos momentos y poder seguir creciendo. Gracias por confiar en nosotros!!!